:: Respiro familiar Granja Escuela

GRANJA ESCUELA LAPURRIKETA

Del 21 al 23 de Septiembre de 2007
Salimos a las seis de la asociación rumbo a la granja escuela Lapurriketa para pasar un nuevo fin de semana de respiro familiar. Llegamos a nuestro destino una hora después. Al ser la tercera vez que vamos, no hizo falta enseñarles la casa con lo que nos instalamos en cinco minutos.

Una vez instalados, y aprovechando el buen tiempo salimos a la calle a jugar a baloncesto y a las palas. A las ocho y media el grupo número uno se encargó de preparar la mesa para la cena. A las nueve ya estábamos todos sentados con nuestra ensalada y tortilla. Después, cada cual se encargó de recoger lo suyo.

A las diez dio comienzo el fin de semana de terror con la emisión de una película del mismo género. La película se llama House, una casa alucinante. Es una película de miedo, pero es infantil. Y la verdad es que no les dio mucho miedo, solo un par de sustos. Cuando acabó a las doce, nos fuimos a la cama.

El desayuno del sábado estaba previsto a las nueve y media. Tras desayunar, empezamos con la manualidad más larga y más complicada de todas las que hemos hecho hasta ahora: la construcción de unos globos aeroestáticos. La manualidad se desarrollaba en tres fases. En la primera, hinchamos unos globos y los cubrimos de escayola tras pegar su base con celo a un vaso. Dejamos secar la escayola.

A las doce fuimos a visitar los animales. Tienen cabras, ovejas, gallinas, pavos, una burra, cerdos ocas… Como novedad este año han incorporado una pony llamada Tzibi. Fue la estrella del establo despertando los celos de la burra Carlota, el animal preferido hasta la llegada del pony. Los chavales dieron de comer a los animales, sujetaron a las ovejas mientras Mikel (de la granja escuela) las desparasitaba, les cambiaron el agua…Los cerdos que el año pasado eran pequeños este año estaban enormes y ya les quedaba poco para la matanza.

Con el tiempo justo, a las dos menos cuarto, el grupo dos se encargó de poner la mesa. A las dos ya estábamos todos sentados comiendo. Después de comer tuvimos una hora libre para reposar la comida, y para echar la siesta quien la necesitara. A las cuatro y media nos juntamos en el taller para acometer la segunda parte de la manualidad pero solo pudimos decorar los vasos de plástico que harán de cesta del globo porque el yeso no se había secado. Tras charlar un rato, decidimos ver la primera parte de It, segunda película de miedo del fin de semana. Esta película, para adultos, trata sobre un grupo de niños perseguidos por un payaso asesino que encarna al mal. Les gustó mucho, y contra todo pronóstico, apenas les asustó. Cuando acabó jugamos al juego de la oca PKU. Es parecido a la oca tradicional, pero consta de casillas en las que hay que responder a preguntas o hacer pruebas. Les encanta. Por cierto, ganó Juanjo, como siempre.

Esa noche decidimos cenar a las ocho y media para poder ver la segunda parte de la película y poder también ir a la discoteca de la granja (una gran sala con un equipo de música y luces de todos los tipos). A las ocho pasadas el grupo uno se encargó de poner la mesa. Para las nueve ya habíamos cenado y a las nueve y media ya estábamos viendo la segunda parte de la película. Cuando esta acabó, subimos a la discoteca. Pero esta iba ser una velada que no esperaban. Dejamos una nota en la discoteca que decía que si no seguían sus instrucciones, todos moriríamos. Se trataba pues de un juego de pistas. Una pista te conducia a la otra por toda la casa y el terreno de la granja. Ha esto hay que añadir que Juanjo y Andrés estaban al corriente del juego y nos ayudaron haciendo ver que habían desaparecido. Primero fue Andrés y más tarde Juanjo. Por último desapareció un monitor. Los desaparecidos bajamos a la campa y observamos su búsqueda desde las tinieblas que nos daban protección. Todo finalizó cuando nos precipitamos hacía ellos en un susto final.

Al día siguiente el desayuno era a las diez ya que hasta la una de la madrugada no nos fuimos a la cama el día anterior. Tras desayunar esta vez sí pudimos acometer la segunda parte de la manualidad. Se trataba de pintar el yeso. Y la verdad es que se aplicaron y tardaron un buen rato. Cuando acabamos salimos fuera jugar aprovechando que volvía a hacer bueno (el dia anterior salió con una continua cortina de agua y una niebla imposible). A la una y media el grupo uno puso la mesa. A las dos comimos ensalada y arroz con verduras.

A las tres y media estábamos reunidos de nuevo en el taller para acabar con la manualidad. Liberamos el globo que había debajo del yeso explotandolo, e hicimos unos agujeritos a los vasos previamente decorados para pasar por ellos unos hilos que se sujetarían al yeso por dentro a semejanza de los globos aerostáticos.

A las cinco nos recogió el autobús y una hora después nos dejó en la asociación dando fin al fin de semana de respiro familiar.

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